La inversión en reforma como estímulo económico

El presupuesto medio que cada familia ha dedicado a la actualización y reforma de su vivienda ha aumentado un 5,2% respecto del año anterior, en lo que asciende a un total de más de 15.200 millones de euros en 2016. De media se destinaron 829€ por hogar, según señala el informe encargado por la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac) a la consultora Arthursen.

No obstante, estas cifras distan mucho de las que se manejaban antes de la crisis, pues en el período comprendido entre 2006 y 2015 la inversión destinada a la reforma de la vivienda por cada familia cayó un 35%. Con la recuperación económica, el presupuesto destinado a la reforma de la vivienda ha aumentado en los últimos años. Desde el año 2013, cuando se registraron las cotas más bajas, este presupuesto ha aumentado un 18,2%. El informe de Arthursen apunta que este incremento será sostenido, si bien no exponencial, con un aumento del 4,2% en 2017 y un 2% en 2018. Esta mejoría en el mercado se debe al doble cambio de forma en que los españoles afrontan la perspectiva de la vivienda, en la que a pesar de que el 80% de las viviendas son en propiedad, cada día gana más terreno el alquiler. Por otro lado, el segundo de los factores a tener en cuenta es el aumento del crecimiento de los alquileres turísticos en plataformas que operan por Internet.

 

Según los datos de la patronal de materiales de construcción, aproximadamente el 70% de las viviendas de segunda mano que se venden, sufre una reforma antes o después de la venta. El informe indica una revalorización sobre el precio de venta de una vivienda de 90 metros cuadrados a la que se destinan unos 50.000€ para una reforma integral.

Más de la mitad de los 25 millones de viviendas de que se compone el parque inmobiliario en España tiene más de 45 años, de los que además, más del 50% tiene su hipoteca pagada, por lo que se libera dinero. Los hogares españoles dedican un 3% de su presupuesto al mantenimiento de la vivienda (frente al 5% que se dedica al automóvil), si este monto se aumentase un 1%, el sector crecería en torno al 35%, en lo que supondría un acelerador económico.

Es por estos motivos por los que la patronal pide al Gobierno una serie de medidas para incentivar la rehabilitación y reforma de los hogares. En primer lugar solicitan recuperar la deducción por rehabilitación de vivienda habitual en el IRPF, suprimidas por el Ejecutivo en 2013 debido a la crisis económica. Así mismo solicitan que la reforma se integre en el Plan Estatal de Rehabilitación, Renovación y Regeneración urbana, donde se tengan en cuenta el ahorro energético, la seguridad y la salud y la accesibilidad. 

Qué determina el valor de la vivienda

El valor de cada propiedad es variable y relativo, conocer de qué depende nos aporta control y seguridad en el caso de querer hacer alguna transacción con nuestra vivienda, por ello y gracias a la reactivación del mercado, se está experimentando un aumento en el número de tasaciones inmobiliarias.

 

Los elementos que determinan el precio de un inmueble son muchos, empezando por la ubicación y el valor del suelo. La demanda ha aumentado sobre todo en zonas céntricas de las grandes ciudades y zonas costeras, haciendo que se avive el interés por las zonas periféricas, donde los precios se adecúan más a una renta y a una hipoteca media.

Se tiene en cuenta, además, la situación legal de la vivienda, el tipo de propiedad, sus características, superficie, distribución del espacio, número de estancias, calidad de los acabados, materiales de construcción y servicios e instalaciones adicionales cómo garajes, trastero, gimnasios y zonas de ocio.

Los años que han pasado desde la construcción de la vivienda adquieren, también, especial importancia. Actualmente la media de antigüedad de un inmueble se sitúa en torno a los 30 años.

Otros factores de peso son el entorno y los servicios próximos al inmueble como pueden ser colegios, tiendas, zonas de ocio, supermercados, parques, transporte u hospitales. En definitiva, todos aquellos servicios que puedan suponer una mejora en la calidad de vida y que se valorarán de forma positiva.

 

Estos datos, junto a una correcta valoración de la actualidad económica y financiera del país, nos permitirán asignar el coste adecuado a una propiedad para asegurarnos rentabilidad o bien garantizar una buena compra.

¿Estamos ante una nueva burbuja inmobiliaria?

A pesar de que los expertos aseguran que el primer trimestre se cerró con un balance positivo en el sector, durante el pasado año el mercado inmobiliario en España volvió a crecer a paso acelerado, las propiedades se revalorizaron, logrando una subida de precio de hasta un 4,7% y la venta de inmuebles se acrecentó, haciendo saltar las alarmas de la posible llegada de otra burbuja inmobiliaria.

Afortunadamente, los especialistas apuntan que algunos factores nos sitúan más que en una situación riesgo, en una etapa de normalización.

Las circunstancias que están obstaculizando la formación de la burbuja son, el bajo precio del suelo que no sobrepasa el 20% del valor total de la vivienda, el escaso riesgo de las entidades financieras en la concesión de hipotecas y el paso lento de la construcción.

Aunque, en definitiva, no existe peligro, sí debemos mantenernos alerta, ya que la Administración española no ha tomado medidas que eviten futuros problemas en caso de que las condiciones anteriores varíen.

No es así en otros países dónde sí han comenzado a fortalecer sus políticas económicas en el sector inmobiliario ante la amenaza de nuevas burbujas en 8 mercados internacionales europeos, Suecia, Reino Unido, Luxemburgo, Holanda, Finlandia, Dinamarca, Bélgica y Austria.

 Con todo, convendría que los poderes públicos, incluyendo en Banco de España, tomen cartas en el asunto para evitar contratiempos, siendo así necesario, reactivar el mercado del alquiler, reanimar la construcción de vivienda pública e impedir el exceso de endeudamiento de las familias españolas.